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From our blog

Sobre Panamá, la competitividad tributaria y la mal entendida ‘evasión fiscal'

4th May 2017

Compartimos con ustedes esta atinada opinión publicada en La Estrella de Panamá.  La opinión es de nuestro respetado colega, Roberto Guardia, abogado, quien hace un análisis con respecto al trato que Panamá ha recibido luego de los llamados Panama Papers y su actual competitividad tributaria.

 

Por:  Roberto Guardia, Abogado

 

A un año de los mal llamados ‘Panama Papers', como era de esperarse, el balance es negativo para Panamá. Pero, en nuestra humilde opinión, la mayor decepción no ha sido el ataque a nuestro país, sino la complacencia y la forma de ‘defendernos' de esos ataques por parte de nuestros dignatarios. Por otra parte, mucha gente, que quizá no está del todo informada con los temas de derecho tributario, incluso abogados, se muestra confundida sobre la definición del concepto evasión fiscal.

 

Lo peor del caso es que algunos, que se supone deberían ser entendidos en la materia, sorprendentemente repiten como papagayo los arbitrarios conceptos de los países miembros de la OCDE, a fin de hacernos creer o convencernos de que la planificación tributaria es un delito y la competitividad fiscal una estrategia equivocada para nuestro país, cuando esto es una completa falacia.


En primer lugar, debemos definir la evasión fiscal como un delito o falta administrativa, según el país donde este acto se cometa, y la planificación tributaria, como un derecho al que cualquier persona, natural o jurídica, le corresponde ejercer o no, si lo estima pertinente o conveniente. Una correcta planificación tributaria es la única herramienta de la que goza un emprendedor empresario, sea pequeño, mediano o grande, de un país abusivo fiscalmente, para defenderse de sus malsanas políticas de recaudación.


Cuando una planificación tributaria se hace correctamente, no se viola ninguna ley. Pero, a pesar de que ambas figuras son reconocidas por el derecho fiscal, la OCDE ha determinado equiparar la evasión fiscal a la planificación tributaria, haciendo ver que ambos son delitos, lo que no es ni legal ni moralmente correcto, ya que cualquier persona o empresa, puede hacer un intento de reducir el pago de sus impuestos sin violar ninguna ley y aprovechando las jurisdicciones que así se lo permitan. Hubiese sido interesante y digno de nuestra parte, como país libre y soberano, haberle planteado a la OCDE que, así como ellos pretenden que cambiemos nuestras leyes, ¿qué tal si ellos también cambian las suyas? Por ejemplo, que el impuesto sobre la renta de los países, a los que Panamá dará información, no deberá ser mayor al impuesto sobre la renta que se cobra en Panamá. En este caso 30 %. Es decir, que nuestro país no brindará información a países que sean abusivos fiscalmente con sus ciudadanos.


Podríamos usar la analogía de que Panamá no extradita a un nacional de un país donde el delito de que se le acusa tiene una pena mayor a la que se aplicaría en Panamá y así plantear una alternativa similar en materia fiscal.
El punto es que Panamá no tendría por qué dar información a países que tengan cargas tributarias abusivas y mayores que las que Panamá aplica en su territorio. Esto consideramos que podría ser razonable.


Es triste que el Gobierno esté más preocupado por firmar estos mal llamados tratados de intercambio de información (cuando en realidad serán de suministro de información de nosotros para ellos) y crear las condiciones para cumplir con los mismos, en perjuicio de inversionistas y empresarios que confiaron y confían en las ventajas históricas que ofrece nuestro país, en lugar de corregir el verdadero problema del suministro de información, que es el no cumplir con lo que se nos pide por vía judicial y en contra de personas que sí han cometido delitos y que han ensuciado nuestro centro financiero.


Parte de la mala imagen de Panamá ha sido que los requerimientos de las autoridades judiciales de otros países no se han atendido con prontitud. Como una pequeña prueba está ver cómo se dilató darle respuestas a los fiscales de Brasil en el caso LAVA JATO. Así mismo ha ocurrido con muchísimos casos igual de graves.


¿Por qué no atendemos esto? ¿Por qué no nos preocupamos de darle respuesta rápida a los requerimientos que se hacen sobre las personas que sí han cometido delito y que por ende ensucian nuestro sistema? Me refiero a delitos como narcotráfico, trata de blancas, tráfico de armas, corrupción de funcionarios, etc. En este suministro de información es que hemos debido y deberíamos concentrarnos, en lugar de dar información de índole fiscal sobre personas que no han hecho nada malo.


Pareciera que hemos decidido ‘tirar al agua' a la gente buena, que se dedica a actividades lícitas por el simple hecho de utilizar las ventajas de nuestra plataforma de servicios y ‘sapearlos' con sus abusivos fiscos y mirar para otro lado en lo que ha sido el verdadero problema que es, que, la información que deberíamos dar, ‘más rápido que ligero', le damos vueltas y vueltas y nunca la mandamos.


Así mismo pasa con el tema de la competitividad fiscal. Ahora resulta que Panamá no debe buscar alternativas económicas basadas en este esquema, porque la OCDE así lo determinó y nosotros debemos aceptar esto, porque ellos así lo dicen y punto. Aunque Irlanda, por poner un ejemplo, se levantó de una crisis económica profunda gracias a este tipo de leyes y se posesionó económicamente mejor que muchos otros países de la OCDE.


Esta cruda realidad, siempre ha incomodado tanto a los Gobiernos más socialistas de Europa que, en un absurdo total, la Unión Europea le pretende doblar el brazo a los irlandeses y hacerles cobrar unos impuestos que no pretendían ni pretenden cobrar a empresas que se ubicaron en dicho país, gracias a los beneficios fiscales que se les ofrecieron. Este caso en particular retrata lo equivocada y mezquina que es la política de la OCDE.


Muchos otros países de la OCDE ahora quieren buscar incentivos fiscales como es el caso de Italia, que pretende incorporar disposiciones para competir con los ‘NON DOMS' del Reino Unido... En resumen, que sea bueno para ellos pero no para nosotros. (‘Non Doms' se refiere a la posibilidad de no pagar impuestos en el RU, si no eres residente —‘Non Domicile', si ese dinero lo ganas fuera del RU).


La salida del Reino Unido de la Unión Europea o brexit , representa un posible cambio en todos estos conceptos a nivel mundial y hay que estar muy atentos. Es muy probable que RU va a promover incentivos fiscales y quién sabe qué otras ventajas para el resto del mundo. De hecho, la competencia a nivel de ventajas tributarias muchas veces pone en evidencia sistemas fiscales deficientes y abusivos. Este es precisamente el meollo de este tema. Las empresas que a su vez son fuentes de empleo y riqueza y los ciudadanos emprendedores y productivos del mundo entero se benefician cuando los países compiten por mejores incentivos fiscales.


Que exista esta competencia entre diversas jurisdicciones le pone los pelos de punta a la OCDE y que la mayoría de los países que la forman pretendan convertir el mundo en un gran ‘infierno fiscal' es su prerrogativa. Pero que nuestras autoridades hayan comprado ese discurso y pretendan vendérnoslo como la panacea, me parece fuera de orden y un irrespeto a nuestra histórica posición en el mercado financiero mundial.


¿Sabían ustedes que en muchos de estos países de la OCDE hay gente que prefiere vivir de los subsidios públicos, porque, cuando trabajan el total de su salario, menos los impuestos que se les descuentan, resulta por debajo de los cheques correspondientes a subsidios? ¿Es ese el ejemplo que queremos copiar para nuestro país? ¿Es ese tipo de Gobierno con el que deseamos quedar bien?


Pues, lamentablemente, la respuesta es sí. Y esto, en mi muy humilde opinión, está mal. Muy mal. Y ¿por qué está mal? Porque en esta película ‘El malo' es la OCDE y Panamá es la víctima. La OCDE es quien viola las normas del derecho internacional público y ataca sin piedad para imponer su doctrina por la fuerza de la coerción. El argumento que usan los voceros del Gobierno de que ‘todo el mundo va en esa dirección' me recuerda, cuando siendo adolescentes le decíamos a nuestros padres que podíamos tomar alcohol porque ‘todos nuestros amigos lo hacían', a lo que ellos nos contestaban '¿y si tus amigos se tiran del puente de las Américas, tú también te vas a ir a tirar?'.


No terminamos de entender por qué nos quieren llevar al ‘infierno', en lugar de luchar por defender nuestro ‘paraíso'.
¿Queda alguna duda de quién es el malo y quién es el bueno en esta saga?

Source:  opinion@laestrella.com.pa; La Estrella de Panamá; 27 de abril 2017